Inicio
ADOLFO MEÍSEL CHARLÓ SOBRE SARTRE Y ARON
Dentro de la programación de la Escuela de Literatura y Humanistica (Elihum) de El Túnel, el 2 de diciembre de 2011, en el área cultural del Banco de la República de Montería, el economista y sociólogo Adolfo Méisel hizo su conferencia “Las relaciones ideológicas entre Jean Paul Sartre y Raymond Aron”, altos exponentes de la cultura francesa del siglo XX.
Frente a una nutrida asistencia, el expositor empezó señalando el encuentro inicial de estos dos jóvenes en la Escuela Normal de París en 1924; y cómo desde los primeros momentos se estableció una rivalidad intelectual entre esas dos personalidades radicalmente distintas. Quizá más literario, disciplinado y productivo Sartre; más analítico Aron. Estos antagonismos ideológicos, advirtió Méisel, que mantuvieron durante más de cincuenta años, nunca llegaron a la agresión física o al ultraje personal, algo que puede servir de ejemplo aleccionador para un país como Colombia en donde las diferencias se arreglan con balas, calumnias y cadáveres. Desde la selecta Escuela Normal, a donde iban, en palabras textuales de Méisel, “los más inteligentes de los inteligentes”, entendieron Sartre y Aron que sus perspectivas y pensamientos eran divergentes. Aron, que inicialmente coqueteó con la izquierda, pronto identificó que era de concepción liberal, o de centro-derecha, y que allí tenía su ubicación ideológica. Nunca negó lo que pensaba, así como nunca negó su ascendencia judía. Sartre, manifestó el conferenciante, se adhirió a la concepción existencialista y marxista y participaba en actividades políticas en forma constante. Nunca fue militante oficial de ningún partido, pero su vinculación a la ideología de izquierda no admitía dudas. Iba a manifestaciones, repartía propaganda, propiciaba polémicas. Ambos estuvieron en la docencia universitaria y fueron muy estimados por sus estudiantes, con los cuales a veces se desataban interesantes controversias. Durante la segunda guerra mundial, precisó Méisel, Aron marchó a Inglaterra y desde allí participó en la publicación de un periódico de la resistencia francesa. Sartre se quedó en París, logró el montaje de algunas de sus obras de teatro y sobrevivió al nazismo.

Adolfo Méisel y José Luís Garcés González durante la conferencia
Al finalizar el conflicto, Aron, que no quiso aceptar las invitaciones para vincularse a las universidades norteamericanas, como lo hicieron muchos escritores e intelectuales europeos, retornó a Francia y no ocultó su simpatía por las ideas del general Charles de Gaulle, en política, y Max Weber en sociología. Enseñó en el Instituto de Altos Estudios de París. Sartre viajó a la China y a la Unión Soviética y defendió esos regímenes; por otra parte, continuó con su escritura, en la cual mezclaba narrativa, teatro, filosofía y política, con su militancia izquierdista y con su credo existencialista, planteando interrogantes e inquietudes en artículos y en múltiples estrevistas. Fundó una revista de alto criterio intelectual: Le Temps Moderns. Con la novelista Simone de Beauvoir conformó una pareja de alto vuelo ideológico y vital. Aron, por su lado, hizo periodismo editorial en Le Figaro y luego en Le Express. Se mantuvo como un esposo tradicional y un atento padre de familia.
La última vez que se vieron Aron y Sartre, sostuvo Méisel, fue en 1979 durante una campaña que tenía la misión de conseguir solidaridad con el pueblo vietnamita y que se titulaba “Un barco para Viet Nam”. Así lo recoge Aron en sus Memorias. Se dieron la mano. Aron lo llamó “mi pequeño camarada”(apelativo que provenía desde la Escuela Normal) y no cruzaron más palabras. Sartre, ya bastante enfermo, moriría en 1980. Aron fallecería tres años después.


GRUPO CULTURAL “EL TÚNEL”

